Por Ricardo Alzate Soto, Ingeniero Ambiental
La Gobernación de Caldas y Corpocaldas están dando pasos firmes que merecen reconocimiento: su impulso para redefinir el ordenamiento territorial como una herramienta que armoniza desarrollo económico y conservación ambiental demuestra una visión estratégica que el departamento necesitaba. Al concebir las áreas protegidas no como muros que impiden el progreso sino como activos que sostienen la economía y la calidad de vida, las autoridades están cambiando un paradigma que durante años limitó la posibilidad de integrar protección ecológica y oportunidades productivas.
La propuesta del Corredor de Conservación de los Bosques Andinos, con más de 22.300 hectáreas proyectadas como Distrito Regional de Manejo Integrado, es un ejemplo concreto de esa nueva mirada. Ese corredor no solo conecta fragmentos de bosque, sino que protege servicios ecosistémicos esenciales, especialmente la regulación y el suministro de agua para varios municipios. Priorizar la conectividad y la protección de cuencas es, en términos prácticos, garantizar la resiliencia de la economía local y la seguridad hídrica de comunidades enteras.
Lo valioso del enfoque institucional es su apuesta por la concertación: conservar sin desconocer los usos productivos históricos, y ordenar sin imponer medidas unilaterales. La estrategia de Distritos de Manejo Integrado incorpora categorías como preservación, restauración y uso sostenible, lo que permite mantener actividades económicas compatibles agroforestería, turismo de naturaleza, prácticas agroecológicas y manejo sostenible de bosques mientras se delimitan y fortalecen las áreas prioritarias para conservación. Esa lógica reduce conflictos, facilita la gobernanza local y hace viable la conservación en términos socioeconómicos.
Para que esta visión rinda frutos es necesario que la voluntad política se traduzca en inversión y acompañamiento técnico: planes de manejo participativos, financiamiento para alternativas productivas sostenibles, programas de pago por servicios ambientales y fortalecimiento institucional en los municipios. La coherencia entre los determinantes ambientales y los Planes de Ordenamiento Territorial permitirá ofrecer seguridad jurídica a inversionistas responsables y certeza a comunidades sobre los usos permitidos y las oportunidades locales.
Caldas tiene una ventaja geográfica estratégica por lo que la decisión de la Gobernación y Corpocaldas de proteger y conectar sus ecosistemas demuestra que esa ventaja puede convertirse en desarrollo sostenible y competitivo. Si se mantiene esta senda de diálogo, ciencia y acciones concretas, el departamento no solo protegerá su agua y su biodiversidad, sino que consolidará un modelo de ordenamiento territorial que otros departamentos querrán replicar.
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